17 oct. 2011

Olvídame. Olvídame en el preciso instante en el que te coja la mano y te mire, porque a ninguno de los dos nos va a gustar lo que estaré a punto de decirte. Podríamos empezar a creer en algo que ni siquiera ahora nos imaginamos. Cambiaría muchísimas cosas, y tu vida está bien como está, no quiero sentirme culpable de hacer que te sientas mal. Seguiré sufriendo por dentro, ya que la  mía se desmorona cada vez que me sonríes. Pero si es por ti, puedo ordenar mis ideas todas las noches, mirarte de reojo mil veces y soñar contigo otras cien más. Por favor, corre, aléjate de mí lo más que puedas, o si lo prefieres, también puedes quedarte y escucharme, no soy quien de impedirte nada, pero por encima de todo, no dejes que piense que es verdad todo lo que te diga, que yo aún considero que lo de enamorarse no va conmigo. Y me niego a aceptar que seas tú el que me haga cambiar de opinión. Rotundamente. Aunque en el fondo,  por si no te ha quedado claro, es eso lo que quiero.
(A ti.)

1 comentario:

  1. A veces ocurre eso. Pretendemos decir algo contrario a lo que realmente sentimos porque creemos que así cambiarán nuestros sentimientos. Dices que quieres que te olvide, pero en realidad no soportarías que lo hiciera. Pero créeme que no funciona. O al menos a mí no me ha funcionado...
    Un blog genial. Escribes que da gusto :)
    Espero que sigas pasando por aquí
    ¡Te sigo linda!
    Un beso, cielo <3

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