19 jul. 2011

Olvidé respirar.

El viento ya suena lejos. Y el plural se esconde, antes de que lo encontremos y podamos hacer de él pasado. Nunca fuimos nosotros, siempre tú y tú y yo y yo. Los quizases se confunden con el naranja del cielo, y los gritos con el silencio inexistente. Un "¡Oh, vaya!" de alguien harto de seguir viviendo. Tu voz. El corazón fue la complicación. No había para dos. Y tú quisiste ser egoísta. Las palabras cortan. Y a veces equivoco los posesivos, los te quiero y hasta mi nombre. Eras mi fin del mundo, pero aquí no hubo desenlace, no intentes encontrarlo. Como tampoco pruebes a buscarme a mí, que estoy para todos menos para ti.

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