18 abr. 2011

Que le sobraban los complejos, y debería decir también que cuando estaba mal se le hinchaban las venas de su mano derecha. La verdad, para hablar sobre ella faltarían las palabras, porque cualquier detalle era importante. Nunca le costó sonreír. Por eso supe el momento justo en el que se apagó para siempre. Plaf. De pronto todo en ella era fingido. Su mirada, sus pasos, su risa, incluso las arrugas que tenía en la frente. Nunca volví a ver su hoyuelo, ni sus movimientos de pelo, ni sus saltos de gacela, ni su elegancia. Puedo asegurar que esto todo venía de antes. No pudo haberse derrumbado tan rápido. Era muy fuerte, y pondría la mano en el fuego a que, en el fondo, aún  sigue siéndolo.

3 comentarios:

  1. Que bonito el texto... igual que los demás me han gustado mucho! :) ¿Los escribes tu? Si es asín tengo que decirte que tienes mucho talento! :) Te sigo guapi un besazo ¿Me sigues? :)

    ResponderEliminar
  2. Que mono el vestidito :D GRACIAS POR PASAR! Un besoo XX

    ResponderEliminar