10 nov. 2011

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Fotos rotas. Soledad. Llamadas sin contestar. Café frío y cargado sobre la encimera de la cocina, agua de mar de color marrón, intentando esconder las preocupaciones que allí cayeron junto a los llantos silenciosos de alguien que no se encuentra. Amor deshecho, helado, muerto. Un amor que se derritió en verano, con el calor que le daba el mejor sol de todos: el de una sonrisa promovida por un corazón radiante y satisfecho de no tener que seguir escribiendo más, de haber encontrado la mitad de un libro que podrá leer por las noches antes de ir a dormir, por la mañana al levantarse, o en un parque bajo la lluvia, con la diferencia de que las hojas a pesar de mojarse seguirán intactas. O no. Estas  no corrieron esa suerte, las lágrimas bañaron cada una de sus letras,  y me atrevería a pensar que era lo que pretendían, limpiar las heridas de un alma dañada.  Puede que no estuviese bien encuadernado, o que no fuese el papel apropiado, tan impermeable como pensaban, como un chuvasquero que dejase resbalar por él todo lo que no se adecuase a los principios de la felicidad. O quizás simplemente fuese un cuaderno de campo, con anotaciones sin sentido, mal redactado, con  detalles olvidados, que los llevaron por un camino equivocado en el laberinto del querer.  Meses atrás, gritos, rabia, dolor. Las discusiones venían en paquetes, alternando semanas, y nada les aterraba más que el cartero llamando a la puerta. Un timbre que suena. Ella aislada en su habitación, envuelta de nostalgia, con nada más que los abrazos de un pasado con excesivos desaciertos y disparates.  Él, desesperado,  arrepintiéndose de haber echado por tierra tantas oportunidades y de haber estado con otras a escondidas. Una demasiado buena, otro demasiado malo. Ahora  ya no son nadie juntos. Pero al fin y al cabo, siguen siendo pasajeros de un mismo avión que nunca para, del avión de los recuerdos, que lleva en cada asiento un cartel que pone "No se levante a buscar nada. Se puede marear. Y sobretodo, no mire atrás, puede darle vértigo".

3 comentarios:

  1. Da gusto encontrar blogs así de buenos con gente que hace magia con las palabras.
    Ellos no están ya juntos, pero los recuerdos se harán recordar los buenos momentos vividos.
    Me quedo con esta frase, que de verdad, me ha dejado sin palabras: "Pero al fin y al cabo, siguen siendo pasajeros de un mismo avión que nunca para, del avión de los recuerdos, que lleva en cada asiento un cartel que pone "No se levante a buscar nada. Se puede marear. Y sobretodo, no mire atrás, puede darle vértigo"."
    Un saludo enorme, ni que decir queda que te sigo ya mismo

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  2. Que bonito blog tienes, te sigo, espero que tú tambien :)

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  3. te sigo, tienes un blog genial! mmmuak ;)

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