18 feb. 2011

 Hoy todo va sobre ruedas. Extraño. Observo el cielo. Me impresiona la rapidez con la que se están moviendo las nubes. Está lloviendo. Y, como es habitual, yo estoy comiendo tortitas de maíz. No entiendo la razón de mi adicción. Quizás me hacen pensar más. Quién sabe. Tengo frío. Y con la chaqueta marrón sigo tiritando. Necesito más tortitas. Intento pensar, pero tengo las neuronas congeladas. Venga. Mordisqueo la tortita. Más bien la engullo. Ahora que tengo el estómago lleno, me doy cuenta de que me he olvidado de ciertas cosas esta semana. Genial. No, no es ironía. No he dedicado ni dos minutos a ese tema. Oh, soy maravillosa. Esto huele a egocentrismo un poquitín. No importa. En estos momentos es lo que necesito. Dedicarme a mí. Y a veces, yo soy mi única enemiga. Pero tengo que afrontarlo, y enfrentar mi corazón y mi cabeza. Un riesgo. Y a veces puede salir mal. Pero, ¿es que hay algo que no pueda salir mal?

No hay comentarios:

Publicar un comentario