25 dic. 2010

Muérdete la lengua.

Y ya no sabes ni cómo te sientes, ni qué quieres, ni quién eres. Perdiste el rumbo, la cabeza, el destino. Lo dejaste olvidado en algún sitio, y no recuerdas dónde.
Quieres volver al pasado, pero cuando te pones a pensar, quizás haya demasiado que corregir. Lo suficiente como para volverte loca, para hacerte sangre en los labios con los dientes, como para ponerte de los nervios.
Mejor será centrarse en lo básico, pero por más que lo intento, cada vez parece más imposible. Igual que poder estar tranquila un solo día. ¿Tan complicado es? Mañana no existiré, lo prometo. Para nadie, tan sólo para mí misma. Suena egoísta, pero a veces es mejor serlo.

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