18 nov. 2011

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Fuera, el viento se mueve veloz, ruidoso, lleno de cosas que contar, de suspiros sordos, de palabras mudas, de secretos inconfesables, de besos que en realidad nunca llegan, de amores sin rumbo. Dentro, yo, con una presión insoportable en el pecho. Me encuentro mal, pero puedo diagnosticar perfectamente que no estoy enferma. Me duele el ver cómo me giras la cara, cómo evitas mi mirada, y más aún, me duele sentirme perdida sin ti. Me duele el no tener valor de ir y decirte "Oye, ¿por qué no me has llamado?", el no poder cogerte la mano y no dejarte escapar.  No sé si tú lo has notado... pero  algo ha cambiado. Sin explicación, pero lo ha hecho. Y cuánto echaré de menos esas mañanas infinitas, esos besos invernales,  esos atardeceres por el centro, tu calor en los días de lluvia, nadar en océanos de tiempo (y felicidad) contigo. Y sí, dentro de un rato podría ir a verte y abrazarte, oler de nuevo  esa colonia que  tiene bajo su poder toda mi ropa. Pero ¿sabes? Cuando algo deja de ser lo mismo para peor, no suele volver al punto inicial. ¿Y qué es de nosotros sin el comienzo? Aún estábamos en él, cariño. Tú  te has empeñado en crear un desenlace. Ahora somos las últimas luces de una aurora boreal que pocos pudieron ver en todo su auge. Ciertamente, la mejor parte solo la vivimos los dos. Un espectáculo perfecto en que en el final de la función, se funde en la oscuridad y   los protagonistas se caen y pierden el conocimiento. En este caso, el conocimiento de un amor que dominaba de sobra la magia, el poder para  volar, y créeme que es algo que pocos entienden de verdad.
En otra parte de la ciudad, supongo que estarás tú, quién sabe si bien o mal. Si pensando en mí o desterrándome al olvido. Si buscando la manera de decirme lo que más miedo tengo de escuchar, un "esto no ha significado nada", o si necesitándome a morir.
Y encima de mi escritorio, las lágrimas caen en un vaso, y solo queda espacio para un par de ellas más.
(A mí, a mí me importas tú)

2 comentarios:

  1. En las relaciones, como en todo, las cosas cambian, irremediablemente. Puede que lo hagan a peor, y como tú dices es muy difícil o imposible tal vez, llegar al punto donde estaba en un principio. Y en esto, como en todos los cambios, lo más complicado es asumirlos, aceptarlos y superarlos... Aunque quizá esto último no lo logremos nunca.
    Como siempre, perfecto.
    Un beso <3

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  2. No se que decirte ahora mismo. Me has dejado sin palabras y eso solo pueden hacerlo pocas personas.
    No sé con que parte quedarme, si el momento en el que describías su vida juntos o cuando todo se terminó para siempre.
    Cuando encontré tu blog te lo dije: haces magia con las manos, y sí, eso solo lo puede hacer un grupo de personas muy reducido.
    Lamento mucho no haber pasado antes (exámenes) pero ahora mismo leo alguna entrada antigua.
    Eres demasiado buena como para no leer tus textos

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